15 de mayo, 2007

En Libre el Martes 13

Nueva Pared en Cochamó

por Jose Dattoli

Domingo 4 de marzo, Seba y yo estamos nuevamente al final del camino de ripio donde comienza el trekking hacia el sector de La Junta en el Valle Cochamó, nos encontramos con otro companero Michael, quien baja un par de días para abastecerse y luego sube a encontrarnos para irnos al sector del circo, de donde lo habia hecho bajar una nevada y mal clima, como es tarde hacemos un fuego y bajo un toldo pasamos la noche con unos mates, junto al arriero Luis quien trae un caballo para cargar nuestro equipo y alimentos.

A la mañana siguiente emprendemos marcha veloz hacia La Junta. Mas tarde, nos encontramos con el refugero Daniel quien sigue a su caballo para ensillarlo, ademas se encuentran un par de escaladores españoles, quienes esperan para ir al Trinidad. Con ellos, y otro escalador local, Marco, nos vamos a Pared Seca, un sector a 20 minutos de la Junta de rutas deportivas, que protegido por su desplome se mantiene seco aunque llueva.

 

El clima no mejora del todo pero ya el martes 6 de Marzo calma un poco. Llega Mike, y nos preparamos para salir al dia siguiente al sector del circo, donde esta temporada se abrieron dos ví­as, Icaro y la Luna (5.10c) y Pulso (5.10c).

Tení­amos una li­nea clara para esta escalada, comenzaba por una placa y luego conectaba con un techo magnifico que salia a un diedro de casi 100 metros. Bueno, solo pudimos verlo desde abajo ya que lo que encontramos cuando llegamos al vivac.

Fue lluvia, lluvia y mas lluvia. Nos instalamos en la base de la pared, bajo una roca que nos protege y nos permite tener fuego encendido. Al tercer dia estabamos un poco ansiosos y nuestras provisiones disminui­an. Algunas ventanas de no mas de cinco minutos nos haci­an entusiasmarnos pero luego se dejaba caer un chaparran interminable.

Bueno ya al cuarto di­a decidimos bajar, y mirando la pared con un poco de frustración, bajamos el sendero que nos lleva al refugio. Por la tarde llegamos abajo y nos ponemos a mirar con el telescopio unas paredes muy lindas que se encuentran frente a La Junta, entre El Trinidad y El Circo, las cuales no tienen ninguna via ni hay registros de que alguien haya siquiera llegado a su base ya que la aproximación es muy densa y dificil.

 

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Vemos dos li­neas muy interesantes a una la denominamos América por tener parecido con la forma de América del Sur y otra que parece ser una fisura de manos que sale hasta la cumbre de este cerro sin nombre. Sin mas que pensar nos organizamos. Mike y yo saldráamos a primera hora al día siguiente, sin peso y solo con machetes, para poder abrir huella.

El camino se inicia cruzando el Rio Cochamó, luego de seguir una huella preexistente que termina un poco adentrado el bosque. Comenzamos a abrirnos paso por la Quila y el monte. Tuvimos que rodear un par de rocas cortadas a pique y cuando habí­a suficiente altura para marcar un punto visible desde el refugio y pensando que solo nos faltaban unos 200 metros. Bajamos para contrastar nuestra posición desde abajo.

Cuando regresamos al refugio, Seba tenia pan amasado y un pronóstico incierto del clima, lo cual nos hacia dudar de subir con todo el equipo al día siguiente. Decidimos esperar a ver como amaneca.

 

A la mañana siguiente brilla el sol y según el plan ibamos a portear equipo y hacer un deposito arriba al pie de la pared, cuando ordenábamos la ferretería y todo nuestro equipo aparece Silvina, la refugera, y nos dice que por que mejor nos vamos a quedar arriba. Nos miramos y sin mas que hablar ponemos nuestros sacos, una lona, algo de comer y partimos, al cruzar el río.

Nos encontramos con Daniel y le ayudamos a mover unas maderas hacia el nuevo refugio. Después de ese calentamiento, tomamos la huella y esta vez la vamos jaloneando, en dos sectores tenemos que poner pasamanos, para treparnos con nuestras mochilas por resfalines de roca y por pequeñas paredes escalonadas pero bastante expuestas.

Luego de darnos cuenta que eran bastante más que 200 metros lo que nos faltaba logramos alcanzar la ultima terraza que nos lleva por un bosque de alerces hací­a la base de la pared, donde llegamos ya de noche para instalar nuestro vivac, una mirada a la roca unos fideos y al saco, la noche mágica el cielo estrellado y solo pensaba en escalar.

 

Repasaba la lista de equipo en mi cabeza y derrepente escuchaba a Mike que me pregunta, "¿Hechaste los pernos?"

"Si," le contesto, parece que era nuestra ansiedad que no nos dejaba dormir a pesar del cansancio.

Martes 13 de Marzo, 6 a.m., despertamos y Mike nos cuenta que a soñado con su Tío Milton, que fue como su padre y que está muerto.

Parece fue un buen sueño nos cuenta, y sin mas comentario se levanta a preparar una crema de lentejas que sería nuestro desayuno de campeones. Lentamente empieza a cambiar la luz, y luego de comer nuestra sopa nos equipamos: dos cuerdas de 60, 1 rack y medio de friends, dos de stoppers, cintas y cordines, chapas, pernos, buril, martillo,

"¿Listo compadre?"

Listo me dice Mike.

Tenemos que ir rápido. OK vamos.

Los primeros largos subimos. Son fáciles, así que corrimos por la pared, cuatro largos con algo de piedra suelta y algunos bien expuestos. Un par de largos mas escalamos en simultaneo y llegamos a la repisa gigante desde donde sale la linea que queríamos. Tomamos jugo y comemos chocolate. Lo que queda lo dejamos en la repisa para la bajada.

 

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Empezamos a escalar el 5º largo de la ví­a pero el primero de esta lí­nea que no nos deja ver claramente su salida desde tan cerca - 10 metros hacia arriba y luego una travesía a la izquierda que en total hací­an 60 metros, y 20 metros para retomar nuestra línea, una chapa y vamos. El tercer largo ya tiene algunas dificultades como raíces en la fisura que no dejaban proteger ni empotrar manos. Ya en el cuatro largo tenemos un arbolito en la fisura, justo en una parte donde se pone muy vertical. Aquí tarzaneando por que eso no se pude llamar de otra manera.

Superamos ese largo, para luego salir a una chimenea con un gran bloque empotrado, desde aquí no vemos mas que la chimenea y una muy pequeña parte de su salida. Mike se monta en la chimenea y la salida es extraplomada para seguir por una fisura ancha. Con un Camalot 4 va avanzando y haciéndolo caminar por la fisura. Cuando ya no lo veo grita mierda es muy ancha.

 

Pero nos lleva hasta arriba.

"Uf, por suerte" le digo. Y ya no lo escucho, después de un rato grita.

"¡ LIBRE!"

Me ato mi cuerda en la espalda y me monto en esa chimenea. Cuando logro salir de ella veo lo que era eso, una fisura ancha vertical que cada vez se hacía mas ancha, para convertirse en un off-width. Me exige mucho y me absorbe toda la energía que a esas alturas me quedaban, tratando de empotrar todo el cuerpo y bloquear con las piernas. Me tomo un descanso y escucho a Mike.

"Vamos weón ya estamos," y empiezo nuevamente a arrastrarme por esta maldita fisura.

Allí veo un friend del 3.5 y me doy cuenta que está cerrándose y terminando este largo. Un poco mas arriba ya veo a Mike, y me dice que traía cara de off-width. Ya me imagino mi cara después de ese largo transpirando y raja.

Llego a la reunión y el ultimo largo lo hacemos en simultaneo una trepada de tercer grado, y caminamos a la cumbre. Eran las 15:30 de un día mágico.

Encontramos unos agujeros en la roca que asemejaba un altar y estor agujeros estaban llenos de agua que bebimos sin parar por un buen rato. Luego por fin pude sacarme las zapas y descansar mis pies.

 

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A la cumbre, desde donde podíamos ver todos los valles y descansar con solo un par de cóndores de testigos, gritamos hacia el valle y hacia el Trinidad donde los españoles estarían escalando. Escuchamos gritos de respuesta de algún lado.

Mike me dice que le gustaría llamar al cerro Milton Adams, en honor a su tío. Estamos de acuerdo y en honor al día y a algunos sustos que nos tenia esta vía la llamamos Martes 13 (5.10 c, 8 largos).

Iniciamos el descenso, por la misma vía usando las chapas antes puestas y algunos nudos empotrados. Cuando llegamos a la primera repisa, comimos el resto del chocolate y el jugo y empezamos a mirar otras líneas posibles, que sin duda intentaremos abrir la próxima temporada. Después de este break continuamos con los siguientes 300 metros de desescalada y dos rapeles más que nos llevaron al vivac donde Seba nos esperaba contándonos. Había podido captar buenas fotos de nuestra escalada.

 

Después de tanta satisfacción un buen puré y a instalar toldo a nuestro vivac por que entraban nubes amenazantes, pasamos una noche tranquila y a la mañana iniciamos nuestro descenso hacia La Junta con la cabeza llena de recientes recuerdos y de sueños futuros de escalada en este lugar mágico lleno de paredes vi­rgenes, donde para escalar hay que explorar, Valle Cochamó.

Agradecimientos:

Daniel y Silvina, Refugio Cochamó, Gaby, Pauly, Cochela, Cristian, Luis Menendez, Horacio, etc.